| 18/02/2011

Un plato exquisito

Red. / Actual Edu

Un plato poco atractivo, no incita el apetito. Un libro mal escrito, no estimula la lectura. Una música mal acompasada, no anima al baile. Incluso cuando tenemos ganas de comer, de leer o de bailar.

Del mismo modo, una clase mal planteada, no estimula el estudio. Más allá del interés, de las capacidades y de las aptitudes del alumno. A menudo se dice que la mente de un niño es como una esponja que lo absorbe todo. Es cierto. Pero sólo cuando los flujos que recibe captan su atención.

Éste es sin duda el primer principio de la pedagogía: captar la atención. Generar en el alumno el interés por aquello que queremos que aprenda. Y si lo conseguimos, el éxito estará casi asegurado.

No todas las materias tienen el mismo atractivo para cada alumno. Las capacidades y las aptitudes de cada individuo son diferentes. Una misma persona puede destacar en un campo y ser muy discreta en otro. En este sentido, no hay tantas diferencias entre la infancia y la vida adulta…

Pero éste es, precisamente, el reto del docente: enfrentarse a una realidad compleja y desarrollar, en cada ámbito, todas sus posibilidades. No puede hacerlo solo. Necesita la connivencia del alumno, y la consigue, en primer lugar, captando su atención.

Porque un buen plato incita el apetito, un buen libro estimula la lectura y una buena música anima a bailar. Plantear bien el desarrollo de las clases es nuestra prioridad de cada mañana.