| 05/07/2012

Trabajo duro y nervios antes del alivio y el éxito

Mrs. Mary Chudomelka Grajal (Profesora de Educación Primaria) /

 

 

Los alumnos desde 2º Primaria hasta 2º Bachillerato del Colegio Zuloaga se encontraron cara a cara con lo desconocido la semana pasada. Del 21 al 25 de mayo uno por uno recibió el esperado - y a la vez temido - aviso de que era hora de acudir a la zona de espera. Uno de nosotros, profesores de inglés, haciendo de monitor del día, les dio la bienvenida con una sonrisa y con ganas de relajarles antes de su enfrentamiento con su momento de la verdad. Le entregaron al monitor su hoja de aviso, y se sentaron en el pasillo en el orden que les tocaba para esperar su turno.

Muchos se acomodaron en  el asiento con la tranquilidad y la confianza que ganaron con los días de preparación y el esfuerzo dentro de clase, durante los recreos—e incluso en el autocar de la ruta escolar-- con sus profesores de inglés. Algunos estudiantes se entretenían con los apuntes de su “topic” o con sus hojas de preguntas y respuestas para un repaso de última hora mientras esperaban tranquilamente su turno. Habían trabajado duro en el colegio, y habían repasado mucho en casa también, para venir bien preparados para este gran día. La calma reinaba en sus caras porque no tenían nada que temer.

Los niños más pequeños que  vinieron a esta cita por primera vez también venían bastante relajados porque no conocían exactamente lo que les iba a pasar en breve y no eran muy conscientes de las consecuencias que su actuación podría traer.

Sin embargo, los más mayores demostraron más nervios. Risas y charlas incesantes delataban sus temores. Rodillas que temblaban, y manos y pies inquietos eran los indicios  evidentes de lo que estaba pasando por la mente de estos jóvenes no tan valientes. Unos se levantaron, dieron algunas vueltas y se sentaron de nuevo repetidas veces. Algunos preguntaron si habría tiempo para ir al baño porque era urgente de repente, otro se santiguó, - ¡y otro incluso empezó a rezar en voz alta el día que me tocó ser monitora! ¡Además, tuve que darle un suave empujoncito a una niña que no quería entrar por la puerta cerrada!

Nosotros los monitores intentamos relajarles ofreciendo contestar cualquier duda de última hora; repasar con ellos el procedimiento inicial de llamar a la puerta, abrirla, saludar y pedir permiso para entrar; recordarles el nombre de la persona al otro lado de la puerta y ofreciendo oír el relato de su “topic” una vez más. Les aseguramos que todo les saldría bien porque estaban preparados, y que no era para tanto. No era algo tan transcendental como pensaban. También sugerimos ejercicios de relajación, como, por ejemplo, respirar hondo y espirar poco a poco despacito, o girar la cabeza muy lentamente en círculos con los ojos cerrados, primero en una dirección y después en el sentido contrario.

¿Qué era lo que tenía a tantos alumnos tan nerviosos, tan exageradamente inquietos y asustados? ¡¡Nada más, ni nada menos, que su examen oral del Trinity College!!

Los estudiantes estuvieron en el examen entre cinco minutos para el nivel 1 hasta los 25 minutos para los últimos niveles 10-12. Al salir del examen, se notó inmediatamente un gran cambio en su expresión. La inmensa mayoría salieron sonriendo, y después demostraron el alivio que sintieron de haberlo hecho bien y de haber terminado el Trinity por un año más. Le preguntamos como les había salido y, por lo general, contestaron “bien”, “muy bien” o incluso “genial”.

El viernes por la tarde los dos examinadores, Ms. Jania Napier-Burrows y Mr. Michael Cross, terminaron los últimos exámenes de la semana. A continuación se reunieron con nuestros dos coordinadores de inglés, Ms. Cheryl Whitmill y Mr. Carlos Álvarez, para transmitirles sus observaciones y sugerencias. Después de despedirse de los británicos, nuestros coordinadores vieron por primera vez los resultados del Trinity de este año con gran expectación y nervios.  Nosotros los profesores de  inglés también estamos nerviosos los días del Trinity porque a veces algún alumno se corta y  no rinde de igual forma ante los examinadores - británicos desconocidos que normalmente no hablan castellano - que con nosotros, sus profesores. Sin embargo el Trinity puede incluso servir de práctica para  futuras entrevistas de trabajo.

Las sonrisas de satisfacción y los comentarios positivos de nuestros alumnos al salir del examen se confirmaron al enterarse de los resultados. ¡¡94% de los 266 alumnos que se presentaron al examen este año APROBARON!! ¡¡ENHORABUENA a los estudiantes y a sus profesores de inglés por sus horas y horas de preparación y esfuerzo!! También es muy importante agradecer la colaboración  de los padres y de los demás profesores. Estos resultados tan positivos se deben al esfuerzo y colaboración de TODOS. El Trinity consiste en mucho trabajo y nervios por parte del alumno, pero es la prueba indiscutible que el esfuerzo y la perseverancia valen la pena para conseguir el éxito esperado.