| 05/07/2012

Redefiniendo la nota

DAVID SEGOVIA CASTELLÓ (MEDIADOR) /

 

 

 

Me gusta pensar que el mundo de la psicología es para oportunistas, no me entiendan mal, no hablo despectivamente ni trato de ejercer ninguna critica sobre la profesión. Solo quiero remarcar la idea de que, a menudo, nos encontramos en nuestras sesiones con cantidad de sentimientos de fracaso, frustración y sobre todo, desesperación. Es aquí, en este punto tan delicado, cuando nosotros los psicólogos vemos una oportunidad.

 

Parece macabro, ¿verdad? En como si una parte de nuestra profesión consistiese en nutrirse del fracaso o la frustración para trabajar. Sin embargo, estos momentos de crisis, todas las emociones, pensamientos y acciones  que encierran, son una información fundamental para el cambio y la superación además de un poderoso motor para cambiar.

 

Si lo pensamos bien, nadie quiere sufrir, nadie quiere sentir que esta fracasando en algún aspecto de su vida, ningún niño está feliz con el suspenso y, por supuesto, ningún padre desea que su hijo suspenda. Pero es algo que ocurre y, a menudo, no tiene su explicación en una incapacidad del alumno para comprender los contenidos que le piden. Esta insatisfacción que genera un suspenso en realidad es un deseo de sentirse satisfecho y cuanto más intolerable se vuelva la insatisfacción más poderoso puede llegar a ser la necesidad de sentirse satisfecho. Y en ese deseo oculto tras la frustración esta nuestra oportunidad.

 

Los psicólogos hemos sido entrenados en algo que considero muy útil, algo que venimos a llamar “redefinición positiva” y que no es otra cosa que tratar la información de la que disponemos de tal forma que lo negativo se convierta en positivo. Les voy a poner un ejemplo con una frase que puede aparecer muchas veces alrededor del suspenso, la clásica “niño, eres un desastre” si le damos la vuelta y queremos ponerlo en positivo podríamos decir “hijo parece que si te/nos organizas/mos mejor podrías conseguir mejores notas”.  En la primera frase mandamos un mensaje que define y califica al alumno de una forma negativa además de ofrecer una excusa perfecta para no cambiar nada (como soy un desastre no puedo hacerlo mejor) sin embargo el significado de la segunda frase es el mismo pero nos ofrece una definición menos personalizadora y más abordable del problema (solo tengo que organizarme un poco mejor que antes) y nos hace sentir que somos capaces de alcanzar nuestra deseada mejora.

 

Y de esta redefinición en positivo surgen por sí mismas las preguntas (¿Cómo me organizo mejor? ¿Que tengo que organizar? ¿Quién me puede ayudar a organizarme?) que preceden a la solución. Y como consecuencia de esta nueva perspectiva disminuye la frustración puesto que el problema se vuelve manejable.

 

Por esta razón creo que una nota, ya sea buena o mala, lo único que hace es informarnos de cual es nuestro desempeño, no nos juzga, ni nos califica solo nos informa y nos ofrece la posibilidad de ver si necesitamos hacer algo diferente o no. En definitiva una nota es solo una oportunidad, seamos oportunistas y dejemos de pensar en los problemas para comenzar a pensar en las soluciones. No nos perdamos esta oportunidad.