| 10/10/2011

La adaptación en la escuela infantil

Sonia Sánchez (directora de Àgora Patufet) / Actual Edu

Cuando un niño/a comienza la escuela, en la gran mayoría de los casos se trata de la primera experiencia significativa de separación temporal de su madre, padre o persona que, hasta aquel momento se había encargado de él/ella.

La mayoría de los niños/as menores de tres años toleran muy mal este tipo de separación temporal y necesitan más tiempo para asumirla: contra más pequeños son, más les cuesta adaptarse. Este proceso, es el que en la escuela llamamos, “proceso de adaptación”, en el que todos los niños/as acaban adaptándose a la dinámica del Centro.

La dificultad principal no radica en adaptarse a la escuela, sino a la separación física temporal y en el alejamiento emocional con la familia. El niño/a, no es el único/a que se ha de separar; la madre o el padre también se ve obligado a separarse temporalmente, y a veces, ni unos ni otros, están suficientemente preparados emocionalmente para afrontarlo. A partir de este momento se ha de construir una nueva manera de relación afectiva, del niño/a y también de los padres, con la educadora. Por tanto, para hacer frente a ese proceso con éxito las estrategias han de ser diversas.

La manifestación más visible en el niño/a ante este proceso es el lloro. Para todos es doloroso ver a un niño/a llorar. El pequeño llora por la inseguridad que manifiesta durante los primeros días al iniciar el curso escolar. La actividad más importante que se trabaja desde la escuela es crear un vínculo afectivo entre el niño/a y la maestra.

Por otro lado, los padres han de aceptar, comprender y hacer un esfuerzo por aceptar las reacciones negativas del niño/a. es posible que cuando los vayamos a recoger al colegio nuestros hijos; no nos mire, nos ignore, no quiera separarse de nosotros por las noches, se muestre más irritable, tenga alteraciones del sueño…lo único que nos está pidiendo es atención y una dosis más grande de cariño!!! Hablarles de la escuela en positivo, resaltando las cosas que hace en la escuela (jugar, hacer amigos, pintar, experimentar…), cuando la familia construye un sentimiento de confianza hacia la escuela y la maestra. Por este motivo, os invitamos, tantas veces como sean necesarias, a hablar con la maestra abiertamente sobre el proceso de adaptación de vuestro hijo/a.