| 05/07/2012

Areteia F.S. 10 – 7 Colegio Gabriela Mistral

IVÁN CORTIJO (PROFESOR DE EDUCACIÓN FÍSICA DE ESO) /

 

 

¡¡A nosotros también nos gusta competir!!

En los deportes, en los juegos, y en la vida personal y profesional siempre habrá un ganador y un perdedor. Cuando hay una competición de por medio, afortunada o desgraciadamente, siempre habrá un vencedor y un vencido. Pero debemos tener en cuenta que no siempre el que sale victorioso o derrotado es el mismo. Esto debemos tenerlo en cuenta cuando tenemos que enfrentarnos en diferentes ámbitos de nuestra vida y no dejarnos llevar en demasía por los éxitos o fracasos.

Como profesor y entrenador de fútbol del Colegio Areteia, una de las premisas, entre otras, que marca el rumbo del aprendizaje de nuestros chicos en el ámbito deportivo es enseñarles a competir, poniendo límites y  siendo justos.

Nuestra dinámica competitiva a lo largo de este curso se ha guiado por la senda de la derrota pero no por ello menos gratificante. Personalmente soy de los que piensa que el fin no justifica los medios y más cuando hablamos de educación deportiva. No podemos educar a nuestros chicos centrándonos únicamente en que el único fin ante un enfrentamiento deportivo debe ser la victoria, porque eso les haría centrarse solamente en ellos mismos y en su objetivo. Nada más lejos de un buen competidor.

Pienso que debemos enseñar a nuestros alumnos, y más en una competición deportiva, a que disfruten de la misma, que se entreguen al máximos como jugadores de un equipo, que se esfuercen por realizar las acciones que hace un par de semanas no les salía y se entreguen por el equipo y por él, sin sentirse presionados por sus padres y/o entrenadores. Enseñamos a nuestros chicos a competir centrándonos en el esfuerzo y no en la victoria.

Y sí, llego nuestra primera victoria después de varios partidos sin que la diosa fortuna estuviera de nuestro lado. Ganar nos supuso satisfacción, y esta satisfacción es el resultado de un exitoso trabajo y esfuerzo durante los 40` que duró el partido.

Se nos había olvidado lo que era ganar, pero al igual que cuando perdemos dimos la mano a nuestro rival por su esfuerzo y trabajo y no realizamos manifestaciones espontáneas que pudieran ofender o menospreciar a nuestro rival. Me di cuenta de que mi equipo, durante este año, a aprendido a perder y también a ganar.

Vivimos en un entorno donde la competición es permanente y en la que todos queremos ganar y triunfar en la vida, olvidándonos muchas veces de la importancia de saber competir. Debemos saber comportarnos tanto en la victoria como en la derrota y mostrar el máximo de nuestros respetos hacia el trabajo de nuestros adversarios.